Make your own free website on Tripod.com

ORIGEN DEL NOMBRE DE VENEZUELA 

Con la llegada de Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa el 24 de Agosto de 1499 a la gran peña insular que según Martín Fernández de Enciso (escribano que acompañó a Ojeda en su expedición), en el sumario de su geografía los nativos la llamaban Veneciuela. 

Esta afirmación en el mundo de hoy es una verdad comprobada documentalmente, rompiendo así con el mito de Américo Vespucio quien mantuvo al mundo por muchos años confundido y engañado. Vespucio dice que el lugar se le parecía a la ciudad italiana, edificada en un grupo de islas de las lagunas del Adriático, llamada Venecia por estar sus casas dentro del agua y a ese lugar le dio el nombre diminutivo de la ciudad italiana llamándola Venezuela o Venecia Pequeña, pero Enciso da a entender en su escritura sobre la peña así: "encima de ella está un lugar o casas de indios dentro del agua por estacas que se llama Veneciuela". Analizando esto se ve que los expedicionarios oyeron ese nombre de los nativos, de aquí deducimos que el nombre es originario e indígena. 

Este lugar para el hermano Nectario María es la isla de Zapara, otro engaño más para la historia es esta aseveración.  

No por ser toense difiero en esto con el hermano Nectario María con respecto al lugar que fuera la pila bautismal del nombre de nuestra Patria Venezuela, y lo hago con toda la diferencia y respeto como educador de escuela pueblerina, quien por largos años he venido cumpliendo con un reto trazado, en saber dónde nací. 

En esta breve exposición doy a conocer a los lectores las siguientes razones y motivos de mi controversia con el autor de la obra "Descubrimiento del Lago de Maracaibo". En el diccionario Pequeño Larousse se lee: peña es una piedra grande, roca, monte peñascoso; y la única peña grande establecida en el Lago de Maracaibo es Isla de Toas, porque Zapara desde su formación geográfica siempre ha sido una isla de médanos movedizos como lo demuestran los constructores de las cinco fortificaciones realizadas en ella. Otra versión nos da el mapa presentado en 1526 por el cosmógrafo Alonso de Chávez, en ese dibujo aparece Isla de Toas como la única parte insular existente en la entrada del Coquivacoa. Y para seguir aclarando el tema, los Alcaldes Ordinarios de Maracaibo Rodrigo de Argüelles y Gaspar de Párraga en la descripción que hacen de la laguna de la Nueva Zamora de Maracaibo en 1579 dicen: "A la boca de esta laguna hay una isla que parte de la laguna en dos bocas, que de la una banda gote la laguna en ella y en la otra a la mar salada: esa isla se llama Toú; no se alcanza porque es una isla alta, en el medio es llana, en ella hay caliza". 

Con esta explicación más con el mapa de Juan de la Cosa que escribió Venezuela, se palpa que era designación indígena aquella población encontrada en la entrada del Lago. De aquí deduzco que tanto el lugar que le diera el nombre a nuestra patria Venezuela y sitio nativo de la india Isabel es la gran peña insular de la Isla de Toas hoy capital del municipio Almirante Padilla, estos sucesos vienen a ser la partida de nacimiento de estos pueblos que se mantuvo olvidada por centuria de años.

Tomado de: Historia viva del Municipio Almirante Padilla

Autor: Alciro Pereira Parra

 VIDA Y MUERTE DE NIGALE 

Las tribus Zapara y Toas tuvieron como jefe al cacique Nigale. Este indio al darse cuenta de los acontecimientos de Toú, se puso en comunicación con otras tribus y le declaró una gran guerra a la ciudad dándole muerte a mucha gente.

El cacique Nigale según ciertas crónicas pudo haber nacido en la Isla de Zapara entre los años 1550 a 1551. Esto se deduce del mismo Alonso Pacheco cuando dice en 1571, "mi paje el indiecito Nigale tendría unos 20 años pero muy audaz, astuto, arrogante, intrépido, valiente y bienquerido". 

Nigale era el gran cacique de los Zapara y Toas. Tenía la residencia y el comando de su gobierno en la isla que lleva el nombre de su gentilicio. Desde aquí dominaba con sus valientes guerreros toda la región lacustre, con los que atacaba las fundaciones españolas y las tribus rebeldes. Más de una vez Maracaibo que ya había dejado de ser poblado indígena para tomar categoría de fundación española, sufriendo los fulminantes asaltos y ataques de la indiada de Nigale. 

FUNDACIÓN DE ISLA DE TOAS                 

 A la muerte del cacique Nigale en 1607, por Juan Pacheco Maldonado, los indios Toas y Zapara quedan sin ningún conductor del coraje y valentía de Nigale, causando un desequilibrio en las tribus obligándolas a entregarse a la pacificación deseada para la corona española y por los violentos embates cometidos por los indios en la entrada de la laguna impidiendo la navegación por esas aguas, temiéndose por los constantes saqueos de los piratas, que hacían estragos en la regiones visitadas, significando un fracaso en el desarrollo urbano y económico en la ciudad de Maracaibo. 

Esto vino a ser el comienzo de una larga espera de la corona para dar las órdenes de proceder a fundar esos pueblos; y es después de setenta y nueve años del informe de Rodrigo de Argüelles y Gaspar de Párraga y de treinta y seis años de la muerte del cacique lacustre, cuando Don Martín de Saavedra y Guzmán concibió la necesidad de fortificar la barra, y el 10 de abril de 1643 remitió al rey "tres plantas de fortificaciones". El rey por Real Cédula del 17 de junio de 1643, encargó el proyecto de fortificación a gobernadores y capitanes generales de Mérida y Venezuela quienes ordenan al Capitán Diego Espina apoderarse de Toú. 

Al llegar el Capitán Diego Espina a Toú procedió inmediatamente a construir en el sitio de Carrizal una ranchería de palafitos. Los indios de las encomiendas de la región insular fueron agrupándose junto a la ranchería donde establecieron sus rústicas viviendas de enea, palma y madera de mangle. 

La ranchería de palafitos edificada por Diego Espina puede y debe considerarse como el acto de fundación de la isla. 

La fundación de la Isla de Toas va a constituir un suceso trascendental e imprescindible para la Corona española, porque va a configurar para la historia como la primera fuente mineral explotada en territorio zuliano y le va a dar vida y seguridad a las poblaciones 

Con la explotación de las minas de caliza no se produjo ningún desarrollo industrial ni de construcción urbana en las islas, tan solo se explotaban los cerros y la madera de mangle para llevárselos, bien sea en forma natural o en forma de cal a otros lugares para ser utilizados en la fabricación de fortalezas, templos, hospicios, calles, y casas más resistentes a los pobladores de las villas lacustre, Coro, Mérida, Trujillo y otras ciudades y pueblos. Esto queda demostrada en las obras coloniales localizadas en Maracaibo y pueblos y por documentos dejados por mandatarios de la época; pero si hacemos un recorrido por la isla de Toas, sólo vemos ruinas de caleras, ruinas que sirven de ejemplo a la destrucción del medio ambiente de esta devastada isla. No se observa en toda la geografía de esta isla ninguna obra colonial de importancia histórica.

Desde ese largo y angustiado período de calvario han pasado trescientos cincuenta y siete años explotando los cerros de la Isla de Toas y todavía luce esbelta y tranquila durmiendo como un dromedario con muchas gibas en las aguas del Lago, pero con sed y hambre como están sus habitantes. Pero sí, se ve dispersa en otras ciudades y pueblos representada en hermosos y altos edificios, anchas y buenas calles y plazas, paseos, parques, quintas lujosas y centenares de  hombres y mujeres ricachones, gozando de grandes opulencias y comodidades producto de las gibas de este indefenso herbívoro. Así son las cosas del pasado y las de hoy. 

FUNDACIÓN DE LAS ISLAS DE SAN CARLOS Y ZAPARA 

De las investigaciones realizadas sobre la fundación de la Isla de San Carlos, no tenemos informaciones precisas de la fecha y de sus fundadores. Pensamos que por los acontecimientos históricos emprendidos por la corona española en contesta al informe de Rodrigo de Argüelles de 1564, donde indica la no existencia de fortalezas en el área de la laguna y en un dibujo emitido, señalan los sitios donde se debe fortificar, marcándose la punta este de la isla de San Carlos y la del oeste de Zapara. En la actualidad está reflejado en estas dos islas el ordenamiento del monarca de construir fortines en esos puntos como lo demuestra el Castillo de San Carlos y el de Santa Rosa de Zapara, obras preceptuadas por el gobierno provincial de Mérida y el Virreinato de Santa Fe de Bogotá, cuya idea fundamental era explotar los cerros de la Isla de Toas para ejecutar esas fortificaciones. De aquí podemos juzgar el acto de la fundación de la Isla de San Carlos, actual capital de la parroquia Monagas del municipio Almirante Padilla; ha debido ser fundada en el mismo año que Isla de Toas (1643 ó 1644), y su fundador por estos sucesos expuestos ha definido ser el Capitán español Diego Espina, quien ha debido tomar el mapa trazado por los alcaldes ordinarios Rodrigo de Argüelles y Gaspar de Párraga en busca de los puntos señalados en la parte más angosta de la entrada de la laguna y es cuando toma posesión de ella para hacer los preparativos ordenados. 

En la fundación de San Carlos no podemos tomar la fecha de la cuarta porque esta misión evangelizadora se ejercía en la Capilla del Castillo. Pero sí sabemos que San Carlos en 1679 fue bautizado con el nombre de San Carlos de Madureyra, así denominado en honor al Rey Carlos III y al gobernador de la Provincia de Maracaibo Jorge de Madureyra Ferreyra. También es conocido que por decreto del Ejecutivo del Estado Zulia de fecha 27 de diciembre de 1863 fue erigido como parroquia del distrito Mara junto con San Rafael y Sinamaica.

Se percata en el hilo histórico de la isla que su primer gobernarte fue don Francisco Sánchez Fuster del Real, con el grado de Sargento Mayor en 1682. Resumiendo, ninguno de estos hechos se puede tomar como fechas de su fundación. 

Pero sería bueno informar sobre el territorio de esta isla donde por largos años pertenecía a manos privadas por carecer de ejidos, hasta ser adquirida por la nación venezolana en documento protocolizado en la Oficina Subalterna de Registro del distrito Mara el 9 de julio de 1943, bajo el Nº 3, protocolo primero. 

De la isla de Zapara sólo tenemos conocimientos de haber sido el lugar donde los españoles empezaron sus fortificaciones y sitio de Venezuela donde se construyeron más castillos y fuertes. No se consigue nada sobre su fundación. Localizamos en 1763, un dueño absoluto de la isla llamado Juan Francisco Sulbarán; esto se ha tomado como partida de su fundación y su fundador.   

PIRATAS, FILIBUSTEROS Y CORSARIOS. FORTALEZA EN EL MUNICIPIO ALMIRANTE PADILLA.        

 Se ha podido determinar que en Venezuela se construyeron más fortificaciones que en México y Perú juntos. 

 Los españoles construyeron estas fortificaciones tomando en cuenta los lugares estratégicos que le sirvieron para defender los puertos, las rutas, lugares costeros y puntos importantes para defenderse de ataques enemigos de ingleses, holandeses, franceses, portugueses, indios, negros, contrabandistas y otros aventureros, quienes se enfrascaron en luchas feroces, unas veces como aliados y otras como enemigos, acciones estas para defender, saquear, maltratar, asesinar y principalmente conquistar tierras para disputarle a España la posesión de los dominios americanos. En el año 1635 fue nombrado gobernador de Nueva Zamora de Maracaibo, por orden real de Felipe IV, el Capitán Pedro Méndez Carrasco, y es justamente durante este gobierno cuando se inició en el área lacustre la época de la piratería que terminó en 1679 con la entrada al lago del pirata Francisco Grammont. 

La piratería nace y se forma con los soldados y marinos de aquellas naciones que no habían estado en guerra, gente ésta no pacífica que se dedicaron por su cuenta al asalto y el abordaje de las flotas españolas, de donde obtenían botines fabulosos de muchas ganancias. 

Los filibusteros, era el nombre que se le dio a los corsarios holandeses y franceses de los mares americanos en los siglos XVII y XVIII. 

Los corsarios, nombre que recibieron en América los piratas que recibían de los gobiernos enemigos de España despacho real, a quienes les daban privilegio para cometer robos, asaltos, crímenes, saqueos, incendios a buques españoles y a poblaciones costeras en los territorios españoles de América. 

Entre los piratas, filibusteros, bucaneros y corsarios que pasaron por el canal de la barra del Lago y se enfrentaron a los españoles e indios en la región insular hoy municipio Almirante Padilla, se pueden mencionar por orden de llegada: El pirata inglés Enrique Gerardo, quien surcó esta agua en Agosto de 1641; el corsario inglés William Jackson, lo hizo el 23 de Diciembre de 1642; el Pirata francés Julián Lanforte 1643, el filibustero Marategui el 14 de Julio de 1666, el pirata Francisco Dániel Náu. El Olonés de origen francés año 1665; el filibustero Francisco Náu por segunda vez en 1.667, Miguel El Vasco 1667, Henry Morgan, pirata inglés, entró en febrero de 1669, el pirata Francisco Grammont entró entre los meses  de Junio a Diciembre de 1679. 

Lo primeros acontecimientos realizados por los piratas en la región lacustre fueron hechos vandálicos y crueles como saqueos, robo, asesinatos, incendios, raptos y violaciones a mujeres, actos cometido, debido a la situación indefensa en que se encontraba todo este territorio lacustre. En el año de 1642, las autoridades españolas establecidas en este territorio empezaron a estudiar las posibilidades necesarias para construir trincheras y fortalezas con las cuales se pudiera defender de los ataques de los piratas, y para esto enviaron a las autoridades de Santa Fe de Bogotá, de cuyo gobierno dependía esta población, un proyecto de una fortificación. Este proyecto no fue aprobado por el Virrey de Nueva Granada, por lo que el teniente de gobierno, Capitán Francisco Martínez, quien había tomado posesión de la gobernación el 22 de Noviembre de 1642, como nada podía hacer para la defensa a favor de la tierra lacustre, ordenó construir en el lugar más estratégico e importante a la entrada del lago unos gaviones y trincheras de tierra con seis cañones cada una. Estas rústicas y pobres defensas se construyeron entre los años 1644-1645 en la punta occidental de la isla de Zapara, porque el canal de mayor profundidad pasaba casi rozando esa isla.

En Enero de 1649 se posesionó del gobierno el Capitán Juan Bravo de Acuña. En este año se estaba adelantando un programa de construcciones de fortines en la entrada de la Boca del Lago, dándole así cumplimiento a un mandato de una Real Cédula expedida por Felipe IV, Monarca éste deseoso de ver protegido de los ataques de los piratas a las ciudades de Maracaibo y Gibraltar. En 1656 fue nombrado para gobernar el Capitán Don Andrés de Vera Moscoso, quien vino de Santo Domingo directamente a gobernar en Maracaibo, posesionándose en Julio de 1656 e inmediatamente dictó providencia para iniciar trabajos en la construcción de algunas fortalezas en la boca del lago y otros lugares de esta tierra. Con esto se ve como en los años subsiguientes ya en la entrada del lago habían desaparecido aquellas rústicas defensa de tierra que habían sido reemplazadas por fortalezas más sólidas construidas con piedra y cal traídas de la Isla de Toas. 

Según la historia el primer fuerte constituido en estas islas fue uno en la isla de Zapara los años 1657-1659, fortaleza destruida y desaparecida por la erosión de las olas, las corrientes marítimas y los desplazamientos de la isla por estar formada de dunas en su totalidad, los planos de este fortín fueron elaborados por el ingeniero Francisco Fiscardo por cuenta del obispo González de Acuña, quien se había comprometido a sufragar el costo de la obra. 

Posterior a éste, se construyó el Castillo de la Barra Grande en la Isla de Carlos, asolado y destruido por el pirata Grammont en 1679, lo que nos indica que éste estaría construido por los años 1664-1665. Este castillo en su mayoría era de tablones pintados de cal para prevenirlo del comején. 

Seis años después de la construcción del fuerte de Zapara, en 1665 el pirata francés Dániel Náu, el Olonés, con la cual se abre el campo de una serie de actos similares. Este pirata fue visto, desde la fortaleza de Zapara, desde donde le lanzaron cañonazos. El combate fue rudo, pero como los piratas eran más diestros y audaces que los españoles, aquellos fueron vencidos y los aventureros entraron degollada una parte de la guarnición, otra cayó prisionera y el Olonés después de esta masacre se dirige a Maracaibo y Gibraltar, para cometer actos de vandalismo, y llevándose consigo un pesetas en monedas de oro y plata (maravedí). En el año 1667 lo hizo el pirata Miguel El Vasco. Reparado el fortín en 1669  nuevamente vuelve a ser destruido por el pirata inglés Henry Morgan, quien entró al lago a despecho de la resistencia y valerosa defensa de la fortaleza de Zapara. Entra a Maracaibo y localidades ribereñas donde atropella, cometiendo muchas atrocidades. 

La historia y la realidad palpable nos muestra que en las islas que forman este municipio se construyeron en la época colonial las siguientes fortalezas: 1) El castillo de Zapara que duró pocos años; 2) El castillo de Barra Grande en la isla de San Carlos destruido en 1679; 3) El castillo de San Carlos de Madureyra; 4) El fuerte de Santa Rosa, también conocido como  Torreón; 5) El castillo Señora del Carmen en la isla de Zapara; 6) La Torre del santo cristo de Barbosa en el islote de Barbosa (éste se encuentra bajo el fondo de las aguas del golfo cerca de la isla de Zapara por la parte Fuerte o Batería de Paijana en la isla de San Carlos). 

Estas son las verdaderas razones de tener nuestro país más fortificaciones, y por la posición geográfica en el Mar Caribe. Tal explica la mayoría de edificaciones. Desde el Zulia hasta Guayana hubo, entre castillos, fuertes, fortines, baterías, reductos y gaviones alrededor de sesenta. 

Por la posición geográfica del Zulia y por los motivos anteriores, en este estado se construyeron más fortificaciones en Venezuela. Y es precisamente en la parte correspondiente al municipio Almirante Padilla, por estar ubicado en toda la entrada del lago de Maracaibo, donde se construyeron a principio del siglo XVI gaviones, trincheras y siete fortalezas, por ser estas islas las únicas en tener la posibilidad de controlar e impedir la entrada de barcos enemigos del Lago.